En una casa de Hellín

Para inaugurar esta sección – que esperemos cuente con muchos de vuestros testimonios – empezamos a lo grande, con el caso de Sergio Pérez que, quizás a raíz de una misteriosa voz, hoy en día sea un poquito menos escéptico con algunos temas. Desde aquí decir que estamos a favor del escepticismo como forma crítica de afrontar estos temas, pero hay veces en las que uno no puede más que rendirse ante lo incontestable.

Así nos lo contaba Sergio:

“Corría el año 1993 y fui a pasar el verano con mi madre a casa de unos amigos en Hellín (Albacete). Era una casa antigua de 3 plantas, oscura y bastante fría. La dueña de la casa vivía con su marido, su hija y su madre, pero la casa era bastante grande para todos.

Al poco tiempo de llegar, mi madre, que siempre ha tenido una sensibilidad especial, comentó que, en un rincón de la casa, en el que había un escalón, veía la sombra de un hombre haciendo un gesto, como arreglándose los pantalones. La dueña de la casa, sorprendida, le comentó que su padre, recientemente fallecido, repetía habitualmente ese gesto en esa zona de la casa. Incluso mi madre le comentó que había visto apoyar la mano en un lugar concreto y, en efecto, así hacía el señor en vida. Yo, en ese momento, que siempre he sido escéptico, pensaba que mi madre estaba para encerrar. Nada me hacía presagiar que el misterio acabaría por ponerse en contacto conmigo directamente.

La música alta hizo que se activara el fenómeno

La música alta hizo que se activara el fenómeno

Después de algunos días de ruidos inexplicables y, según mi madre, sombras que pasaban por la ventana que daba al patio (yo no vi nada), llegó el momento en el que me quedé solo en la casa. No es que tuviera miedo, no creía en esas historias. Pero para evitar ruidos inexplicables, decidí poner música a un nivel relativamente elevado. Era una casa antigua, con paredes gruesas, en la que era imposible oír ningún ruido externo ni molestar a los vecinos. Cuál fue mi sorpresa cuando, en medio de una canción, oigo una voz firme que me dice:

“Bájalo, Sergio”

Os aseguro que la oí tan claramente como que estoy aquí. Pero era una voz extraña. Si la tuviera que definir diría que no parecía que surgiera de ninguna garganta humana. Sí, realmente parecía que estuviese en mi cabeza, pero tengo que decir que jamás he sufrido alucinaciones. Lo oí tan claro que bajé la música y recuerdo que exclamé en voz alta “jolín con estos fantasmas”. Cuando llegó la dueña y le expliqué la experiencia se puso muy sería y me respondió: “mi padre no soportaba que pusiésemos la música alta”.

Aquello me dejó helado. Posteriormente los fenómenos cesaron. Pero desde entonces y sin dejar el escepticismo creo en que la gente puede ver y oír cosas inexplicables”

(Hasta aquí la cita textual)

Magnifico testimonio, tan bien narrado que no le hemos quitado ni un punto, ni una coma. Y es que desde luego le hace a uno recapacitar sobre esas voces que a veces creemos oír y su origen. Por los datos proporcionados por el testigo, parece ser que alguna impregnación se ha quedado en esa casa. Al señor que falleció en esa casa no le gustaba la música alta por lo que ¿podría haber dejado algún tipo de mensaje en forma de energía, como si fuera grabado en una cinta, para después ser reproducido, por ejemplo, en caso de que alguien ponga la música alta?

Cuesta creer en una explicación alternativa basada solamente en percepciones psicológicas por parte de Sergio, ya que estamos hablando de una persona que goza de buena salud psicológica, no habiendo tenido ningún problema en este campo. Seguiremos investigando.

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