Palomares 1966

El término Broken Arrow significa, en el argot militar, la pérdida de armamento nuclear. El 17 de enero de 1966, la pedanía almeriense de Palomares vivió en sus propias carnes lo que es que el ejército de los Estados Unidos de América, perdieran cuatro bombas nucleares de hidrógeno  74 veces mas potentes que las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Los vehículos implicados fueron un bombardero estratégico B-52 y un KC-135, de reabastecimiento en vuelo (conteniendo 110.000 litros de combustible en su interior). A 10.000 metros sobre palomares colisionaron. Debido a un error de calculo jamás explicado, la maniobra de repostaje entre los aviones militares resultó fatal.

Tras el suceso se decretó el toque de queda y prohibición para todos los habitantes de Palomares a acercarse a la mar, donde estaban los restos. Autobuses repletos de soldados de la base de Rota y Morón, ambas con soldados americanos, tomaron el control. Por la noche, la sexta flota americana ya estaba al mando.

palomares_recuperacion

Lo que no saben los almerienses, es lo que aún quedaba por venir. Las cuatro bombas que habían caído se habían desperdigado por todo Palomares. La primera, al caer contra las aguas mediterráneas, dejó salir ingentes cantidades de plutonio de su interior. Otra de ellas había caído en el lago Almanzora, la tercera cerca del cementerio,  y la cuarta y última aterrizó justo en el casco urbano del pueblo.

Si hubiesen detonado, la provincia habría desaparecido por completo.

Se dispuso el Campamento Wilson, a orillas del mar, en pocas horas. Estaba repleto de americanos con la ultima tecnología de la época, listos a resolver el problema. Los soldados americanos tenían un objetivo: descontaminar todo el lugar y superar la crisis que supone la pérdida de armamento nuclear. La operación Broken Arrow supuso el segundo gasto más alto en la historia de los Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam. Nadie sabe con exactitud a qué lugar fueron llevados los barriles llenos de material químico que se extrajo de la playa de Quitapellejos. Gracias a la eficacia americana, a algunos almerienses aún les cuesta creer lo ocurrido.

El CIEMAT es el órgano  encargado de cuidar de los niveles de radiación y de la salud de los vecinos de Palomares, y durante décadas se ha encargado de hacer análisis para saber si en el largo plazo este caso a producido repercusiones en la comarca.

Para demostrar la salubridad de las aguas y quitar miedo al público, el embajador americano y el ministro Fraga, que en aquella época era ministro de Información y Turismo, decidieron darse un baño en las turbulentas aguas.

Pedro Valenzuela, carpintero de Cuevas de Almanzora, comenta sobre esto: “Según me contaron, no llegó a bañarse aquí. Dicen que se bañó en la playa de Mojácar. […]Lo dicen los mas viejos de la zona, lo dicen con enfado, ya que no vino aquí”.

A pesar de la falta de información y verdades ocultas, no nos cabe duda que la suerte estuvo de parte de Palomares. Podría haber sucedido un incidente que habría supuesto una página en la trágica historia de este país, y en general de la historia mundial. Solo esperamos que la verdad de este incidente algún día salga a la luz, y sepamos por fin, por qué una alegre mañana de 1966, en una tranquila playa de Almería, el cielo se tiñó de rojo.

Como mención especial, dejamos el link de una noticia redactada en 1984 acerca de Francisco Simó, conocido también como Paco el de la Bomba. Su historia es, simplemente, la de ser el hombre que sacó con sus propias manos una de las bombas del mar.

La historia de Paco el de la Bomba

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s