Teotihuacán: una cuidad cósmica

Hoy nos ponemos el chaleco, el gorro y la mochila de exploradores, y en una destartalada avioneta conducida por un anciano del lugar nos vamos a México, pero no a la gran urbe sino a la Ciudad de los dioses.

Literalmente significa “morada de los dioses” en nahuatl, lengua azteca. Se trata de la ciudad más antigua de américa ni más ni menos. Teotihuacán parece ser que no fue construida por los aztecas sino que la encontraron y habitaron, por lo que hay un misterio sobre sus constructores, ya que es anterior a los aztecas. Aunque estaban derruidos los barrios residenciales, esta ciudad fue bastante próspera a mediados del siglo I d.C. Igual de misterioso que sus orígenes es su final, pues fue abandonada por sus gentes, que migraron a otros dominios, quizás por un declive económico…

Vista panorámica de la mal llamada "calzada de los muertos". Teotihuacán

Vista panorámica de la mal llamada “calzada de los muertos”. Teotihuacán

En este bellísimo asentamiento encontramos unas edificaciones que le han dado fama: las pirámides del Sol, de la Luna y de Quetzalcoatl (deidad símbolo de la unión entre el cielo y la tierra). Las increíbles construcciones que allí podemos ver nos dan un indicio sobre la destreza de sus misteriosos fundadores, ya que impresiona lo elaborado de los relieves y el trabajo que conllevan las propias pirámides. La hemos apodado “la ciudad cósmica” porque parece ser que fue construida mirando al océano cósmico: En 1970 el ingeniero estadounidense Hugh Harleston dijo que las medidas y distancias entre las construcciones de Teotihuacán representan perfectamente (a escala) las dimensiones entre los planetas del Sistema Solar. Algunos de estos planetas no fueron descubiertos hasta el siglo XIX. ¿Quién se los mostró?

Sin entrar en muchos detalles, solamente decir que no todos los pueblos del siglo primero podrían afrontar semejante construcción de una ciudad con monumentos tan complejos, diseño arquitectónico tan preciso y una avenida cuyo misterio explicamos más adelante.

Otro misterio de la Ciudad de los dioses es la Cámara de mica. En 1983 fueron halladas

Representación de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada en Teotihuacán

Representación de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada en Teotihuacán

unas cámaras subterráneas cuya función se desconoce, pero estaban aisladas por placas de mica, un mineral resistente al calor. De uno de esos recintos salía una especie de tubería también protegida con mica, lo cual nos hace pensar la hipótesis de que eran una suerte de calderas que proporcionaban calor a los habitantes de la ciudad, unos 200.000. El mayor enigma de estas salas es que la mica es muy difícil de encontrar en la zona de México, las betas más cercanas están en Brasil. ¿Quién se lo proporcionó y para qué?

Llegados a este punto, y con las dos preguntas que he formulado, podréis imaginaros que hay quien dice que estas culturas antiguas – la de los egipcios también – recibieron cierta ayuda o influencia de los “dioses venidos de los cielos”, es decir, posiblemente mantuvieran contacto con civilizaciones extraterrestres, o con viajeros del tiempo, ya que estos visitantes podríamos haber sido nosotros mismos: el ser humano del futuro.

Esto de momento es solo ciencia ficción, pero ¿y si la gran calzada o avenida de Teotihuacán fuera una arcaica pista de aterrizaje, como sostiene von Däniken? hay tantos signos a favor de estas teorías…

Fuente:

Libro: Enigmas de la humanidad VVAA.ed. Parragon

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