Sant Jordi

Hoy se celebra en toda España el Día del Libro, un día de tradición en la que a las mujeres se les regala una rosa y a los hombres un libro. ¿De donde proviene esta tradición? Remontémonos a la Edad Media, con una leyenda llena de fuerza y aventuras.

fantasy-dragon-dragon-vs-knight-wallpaperSegún la tradición popular, Sant Jordi era un militar romano, nacido en el siglo III en la Capadocia, Turquía. Sant Jordi servía al emperador Diocleciano, hasta que un día se negó a obedecer su mandato de perseguir y ejecutar a cristianos, por lo que le emperador entró en cólera y decidió martirizarlo y finalmente decapitarlo. A través  de este suceso empezaron a surgir diversas leyendas en tono a su figura.
Ya en el siglo IX tenemos la “Leyenda Áurea”, escrita por el arzobispo de Génova y recogida en el libro “Legenda Sanctorum”, en la que  cuenta la gesta de San Jordi y el dragón, aunque la historia transcurría en Libia y no en tierras ibéricas. Hay otras versiones dependiendo del lugar donde se narren en las que se nos ubica a Sant Jordi en Inglaterra, Grecia o Portugal, entre muchos otros.
La versión más popular de esta gesta, transcurre en Cataluña, concretamente en el Montbanc (Conca de Barberà):

Dice la leyenda que hace mucho mucho tiempo había un dragón monstruoso, con largas uñas y aliento de fuego. Este dragón hacía huir al pueblo, mataba a la gente con su aliento y se tragaba vivas a las personas. Los aldeanos, sin otra solución,decidieron darle dos ovejas a diario para apaciguar su hambre. Cuando terminaron con las ovejas, le dieron vacas, bueyes y todos los animales que tenían, hasta que se quedaron con ninguno.
El rey convocó una reunión, donde decidieron que harían un sorteo y le darían al dragón una persona cada día, para que se la comiese.
Un desafortunado día, le tocó a la hija del rey, y él, entre lágrimas dijo:
-Perdonad a mi hija y, a cambio, os daré todo mi oro, mi argento y la mitad de mi reinado, pero os los pido por favor, dejad a mi hija.
El pueblo le negó, y el rey pidió ocho días para llorar a su hija.
Llegado el día, el rey la vistió y la dejó delante de la cueva, cerca del dragón. Pero de repente, cuando el dragón ya abría su gran boca para comerse de un mordisco a la princesa, apareció, cabalgando sobre un caballo blanco y con su lanza y su escudo dorado el caballero Sant Jordi, para salvar a la princesa de las garras de aquel enorme dragón. Aquel caballero alzó su larga lanza y de un golpe, el dragón cayó desplomado al suelo, con la lanza clavada en el centro del corazón. De repente, de la sangre del dragón que le brotaba cuerpo abajo salió un rosal, con unas rosas que brillaban con el esplendor del sol, y de repente, el caballero Sant Jordi cogió una, la más bonita de todas, se dirigió a la princesa y se la dio en señal de amor.
El rey le pidió que se casara con su hija y que le daría todo su oro y la mitad de su reinado. Pero el caballero se marcho sobre su caballo blanco sin decir nada. Desde aquel día la gente del pueblo vivió tranquila.

Y esta es la razón por la que en el día de Sant Jordi los hombres regalan una flor a la persona que más quieren, y las mujeres un libro.

No hace falta que las leyendas sean ciertas, tan solo hace falta que sean bonitas.

Fuentes:
http://www.hotelargentona.com/userfiles/Leyenda%20St_%20Jordi.pdf
http://www.gencat.cat/catalunya/santjordi/cas/llegenda.htm

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