Terror en la piscina (creepypasta)

Esta es la historia, leyenda o no, que escuché el otro día en boca de una amiga. No le deis más credibilidad que la de una fabulación, una alucinación… una mala pesadilla.

Contada por Raquel la historia es así:

“El otro día fui a la piscina con mi hermana. Ya sabes, el verano en la ciudad puede ser terrible, y para combatir el aburrimiento y el calor ¿qué mejor que un buen baño?. La verdad es que fue un día raro desde el principio: hacía un calor sofocante pero el cielo estaba cubierto por unas nubes que anunciaban tormenta, y a decir verdad no era el típico día de piscina, pero mi hermanita se puso muy pesada con que fuéramos, como si se tratara del Destino…

Así que allí pasamos la tarde las dos, rodeadas de dos o tres personas en esa piscina solitaria. El ambiente era extraño, como melancólico, con un aire que mecía las hojas de unos tristes árboles y que, dicho sea de paso, nos congelaba al salir del agua. En nuestro último baño fuimos directas al vestuario ya que teníamos frió y necesitábamos cambiarnos, y además estaban cerrando ya el recinto.

Los vestuarios de una piscina son de por sí un poco tétricos: la escasa iluminación y esos azulejos típicos de las piscinas, no se, crean una atmósfera… extraña. Pero lo que vimos allí era más terrorífico que todo eso, y nos dejó una huella que aun hoy nos estremece. Creíamos estar solas en los vestuarios, pero al girar una pared que da paso a los baños, encontramos una mujer extremadamente pálida, con una extraña vestimenta blanca, como una bata. Lo único que contrastaba en su apariencia era el pelo negro azabache y unas pronunciadísimas ojeras. Se movía poco, como por espasmos, y su mirada… su mirada es algo que no olvidaré.

Al ver que la mujer no se quitaba de en medio, tuvimos que pasar por su lado, muy cerca de ella, para acceder a los baños. Cuando estábamos a su altura ella no dijo nada ni se movió, estaba en una actitud extraña, con los ojos muy abiertos y algo temblorosa. Al cruzar sus ojos con los míos profirió un grito terrorífico que nos puso la carne de gallina y automáticamente salimos corriendo atemorizadas, sin cambiarnos ni poder ir al baño.

¿Quién era esa mujer y qué hacía allí, parada? He llegado a pensar que era una enferma que se escapó de algún tipo de manicomio, y los días posteriores lo he pasado mal, con pesadillas y un sueño más ligero del habitual. Espero que la imagen de esa mujer desaparezca de mi mente lo antes posible. No se si es la sugestión pero, recordando imágenes de aquel día recuerdo haber visto sangre debajo de la puerta de uno de los baños… el más cercano a esa mujer. ¿Me estaré volviendo loca?”

Boceto de la aparición, la sangre es un recurso artístico

Boceto de la aparición, la sangre es un recurso artístico

Yo nunca le he hecho mucho caso a mi amiga, ella es muy fantasiosa.

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