El poder de la mente (2): La telequinesis

Como ya sabemos, el poder de la mente es casi ilimitado. Aunque solo sea mediante la imaginación podemos viajar a lugares exóticos con solo pensarlo. Pero ¿por qué quedarnos ahí pudiendo actuar también sobre la materia?

El término “telequinesia” se acuñó en 1890 por el psicólogo ruso Alexander N. Aksakof, y proviene de dos palabras griegas que vienen a significar “movimiento desde lejos”.  Lo que se intenta demostrar con esta rama de la parapsicología es que el ser humano tiene un poder mental que, entre otras cosas, puede mover objetos. Huelga decir que el movimiento se realiza sin ningún contacto físico del sujeto.

También se utiliza para referirse a esta facultad la palabra “psicoquinesia”, más aceptada entre los parapsicólogos, que son los únicos que defienden su existencia, ya que la ciencia ortodoxa lo niega categóricamente. Desde luego tenemos algún que otro caso que aporta luces y sombras a esta peculiar disciplina:

– Uri Geller: desde Israel nos viene este ilusionista, mentalista, o ¿simplemente impostor? Lo cierto es que se le han pillado en más de una ocasión sus trucos para doblar la cuchara con el “poder de la mente”, pero él siempre ha afirmado tener poderes telequinéticos. Siempre recordaremos este momentazo televisivo en España, José María íñigo y Uri Geller, en Directísimo.

– Nina Kulagina: esta sovética más que poderes mentales tenía un especial aura, un extraño magnetismo que no ha podido ser desmentido hasta la fecha. Ella fue investigada por el KGB, servicios secretos de la URSS, para llevar sus habilidades al extremo de poder matar a un ser vivo. Al parecer en el experimento de Stalingrado en 1970 llegó a para el corazón de una rana y estuvo a punto de hacer lo propio con el de un ser humano, pero el experimento fue detenido. Al final de sus días Nina tuvo problemas de salud graves, provocados en teoría por el uso excesivo de su “poder”.

UN EXPERIMENTO PARA HACER EN CASA:

Para comprobar que tu mente tiene un poder oculto puedes construirte un Psiwheel (yo lo he hecho y funciona). Este “molinillo” de papel o aluminio podrá ser movido por tu mente si previamente tienes una concentración, en la que no pienses en nada más que en moverlo. No debes poner en tensión tu cabeza hasta ponerte rojo, sino dejar que fluya. Es muy difícil que salga a la primera, y es muy difícil que se mueva de forma violenta, probablemente tras varios intentos se moverá solo un poco. Pero ser moverá.

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