El astrólogo y vidente de Hitler

Adolf Hitler, como todos sabemos tenía cierta predilección por los temas esotéricos. Durante toda su vida intentó encontrar objetos legendarios como el Santo Grial o la lanza de Longinos. Además siempre buscaba lugares de poder, y contaba con todo un equipo de astrólogos, videntes y demas eruditos. Este era su favorito.

Hanussen

Hanussen

Erik Jan Hanussen trabajó haciendo espectáculos ambulantes como mentalista, ilusionista, hipnotizador y vidente durante la década de 1920, en la que se sabe que aconsejó tanto a personas de a pie como a estrellas de cine, políticos y banqueros.

Cuando se hizo popular en la sociedad alemana y austriaca de la época, entabló ciertos contactos con militares de alto rango afines a Hitler a los cuales también aconsejó, pero finalmente conoció al ‘Führer’, y se dice que incluso le dio varios consejos sobre las pausas dramáticas en los discursos así como gestos para meterse a los oyentes en el bolsillo, y además pronosticó algunas fechas importantes dentro del nazismo. Por los datos que se sabe gracias al psicólogo Walter C. Langer, que estudió a Hitler, Hanussen era un hombre muy inteligente y versátil que ayudó al dictador alemán muchos de sus conocimientos, y la importancia del discurso en público para convencer a la audiencia.

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En cuanto a sus poderes adivinatorios, el piloto Nubauer le retó a que predijera el ganador de una de las carreras antes de su inicio. Hanussen escribió dos nombres, que se guardaron bajo custodia hasta finalizar la carrera, Además profirió una terrible profecía: “uno de estos dos ganará la carrera, el otro morirá”. La profecía se cumplió muy a su pesar, ya que intentó persuadir al piloto fallecido de que no participara en el fatídico evento.

Predijo su peor pesadilla en 1933: el incendio al parlamento que otorgó la llave del poder a los nazis. 1933 fue también el año de su muerte por asesinato, pues aunque lo mantenía en secreto, este enigmático caballero era judío y aunque gozara de cierta amistad por parte de Hitler, esto no le sirvió de nada cuando la S.A. lo descubrió.

Paradójico final para un hombre que además de judía era un estorbo para otras personalidades egocéntricas del nazismo, como Goebbels o Göring.

Fuente:

http://en.wikipedia.org/wiki/Erik_Jan_Hanussen

Libro: “Enigmas de la humanidad”

 

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