La reencarnación de Cameron

Cada persona puede decidir en qué creer o no creer en nada, se ateo o creyente, pero a veces salen a la luz casos como el de Cameron nos hacen recapacitar sobre nuestra existencia. 

Cameron y su actual madre

Cameron y su actual madre

Cameron Maccaulay era un niño de Glasgow (Escocia) que desde muy pequeño le hablaba a su madre sobre otra familia, sobre otro lugar. Le contaba que tenía otra mamá en la isla de Barra, también en Escocia, que vivía en una pequeña casa blanca junto al mar y desde su casa veía muchos aviones. También tenían un perro blanco y negro y un coche oscuro, y finalmente destacaba que su padre anterior, Shane Robertson, murió en un accidente de coche.

Cameron contaba muchos detalles e incluso estaba preocupado porque pensó que allí le estarían echando de menos, por lo que su actual madre consultó con Jim Tucker, psicólogo infantil que anteriormente había tratado casos similares. Éste les dijo que sería interesante poder ir a Barra para comprobar in situ los datos aportado por el niño.

Así, fueron al lugar en 2005 junto con una cadena de televisión británica que quería realizar un reportaje sobre el extraordinario caso. Al principio no dieron con la casa, pero hubo un momento en el que Cameron si dirigió casi por instinto a una pequeña vivienda de la costa. Era su casa, pero algunas cosas estaban cambiadas y allí no vivía nadie. Ante la tristeza de Cameron siguieron indagando y contactaron con un historiador que les puso en la pista de unos antiguos habitantes de la casa: los Robertson, que hicieron vida allí entre los años 60 y los 70, y al mostrarle las fotos al pequeño no hubo duda, se contrastaron todos los datos a excepción de uno: la señora Robertson no recordaba nada sobre un accidente de coche o sobre alguien llamado Shane. Esto no quiere decir que Shane no existiera, sino que esta persona recordaba este nombre.

Foto que muestra el coche que mencionó Cameron

Foto que muestra el coche que mencionó Cameron

Cameron regresó a casa aliviado al saber que (casi) todo lo que él recordaba sobre su anterior vida era cierto. Con una sensación de serenidad similar a la que se debe sentir en una iluminación, el niño estaba ahora en paz y tranquilo, y cuando su amigo le preguntó qué pasa al morir él le respondió “no pasa nada por qué te mueras, volverás a renacer”

¿Cosas de niños? No creo. A no ser que se demuestre un engaño al respecto, estamos ante uno de los casos más claros, emotivos y sorprendentes de una reencarnación. Creerlo o no está solo en tus manos.

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