El atroz ‘exorcismo’ de Almansa

Nota de Leyenda Cósmica: Inauguramos esta sección en la que vosotros podéis enviarnos artículos sobre los temas que más os interesen, como este durísimo caso, no apto para todos los lectores, ya que contiene detalles sobre asesinatos. Léalo bajo su propia responsabilidad. En Leyenda no hay censura en cuanto a los temas a tratar, y una vez más vemos las atrocidades de las que es capaz el ser humano. Deseamos que estos asesinatos disfrazados de exorcismos y adulterados con la etiqueta de “trastorno psíquico” nunca más tengan cabida en una sociedad que se autodenomina civilizada.

Por Alberto Muñoz Rodríguez.

PUEBLO DE CURANDEROS.

La historia de hoy nos lleva hasta el año 1990. A la calle de Valencia número cuatro de la localidad albacetense de Almansa. Antes de seguir y comenzar la historia me gustaría avisar a los lectores que este caso es un poco peculiar dada su frialdad, sus horribles hechos y su gran brutalidad, y que puede dañar la sensibilidad de algunas personas. Una vez dicho esto, comenzamos nuestra historia.

Nos remontamos a septiembre de 1990, Almansa. Esta localidad es famosa por sus habitantes curanderos, ya que muchos de ellos tenían un gran prestigio en los alrededores. Rosa González es unos de estos casos: aparentemente es una mujer normal, una sanadora de la zona con muy buena reputación. Sin embargo lo que esta fachada esconde es una de las mayores atrocidades conocidas en España. Bajo el manto de curandera y mujer tranquila y serena está una mujer esquizofrénica y una fanática religiosa.

SESIONES ESPIRITUALES.

Fotografía de Rosa González

Fotografía de Rosa Gonzálvez

Un día como cualquiera, su vecina Mª Ángeles, acude con sus dos hijos (Mercedes y Daniel de tan solo 5 y 6 años) a casa de esta curandera. Los niños se encuentran en mal estado y tras una revisión de

Rosa comienza a afirmar que los niños llevan el demonio dentro y que hay que expulsar a dicho ser. Para conseguir tal acto, la curandera empieza a meter los dedos en las bocas de los niños hasta que les hace vomitar, asegurando así que el demonio ha sido expulsado. Durante este acto, Martín Toledo, un joven de veintiocho años y padres de las dos criaturas entra en la vivienda. Asustado y tras un forcejeo con las mujeres coge a los niños y corre a pedir ayuda al cuartelillo de la Guardia Civil.

Al día siguiente la curandera junto a Mª Ángeles, su hermana Mercedes y dos vecinas más realizan un ritual religioso de voces y rezos para expulsar a los malos espíritus de su vivienda. Ese mismo día, a media noche, el marido de Rosa entra en su casa y encuentra la escena más macabra de su vida. Su mujer y las dos hermanas Mª Ángeles y Mercedes estaban realizando otra sesión espiritista más violenta que la anterior: estaban encerradas en una habitación bailando desnudas, en trance y cubiertas por sus propias heces y vómitos. Las mujeres al ver al hombre lo golpearon y le ordenador limpiar toda la habitación.

COMIENZA EL EXORCISMO.

Mientras el marido de Rosa resistía a los golpes de las mujeres, la curandera acude a la habitación de su hija. Se llamaba Rosi y tenía 11 años. La madre la despierta sin motivo y la desnuda tumbándola en el suelo. La niña, como es lógico, comienza a tiritar de frio. Mª Ángeles al ver la reacción de la niña dice a su madre: “si vais a quitarle el mal hacedlo ya porque la niña no está bien”. La respuesta de Rosa al ver a Mª Ángeles tan excitada fue pensar que el demonio estaba dentro de ella.  Agarrándola comenzó a darle patadas en el estomago hasta que la mujer comenzó a sangrar por la boca.

A continuación, Rosa comenzó a golpear a su hija gritando que el mal estaba en ella. El padre de la niña acude a sus gritos de dolor pero es agredido de nuevo y sale de la casa a buscar ayuda. Mientras tanto, las mujeres cogen a la niña y se encierran en otra habitación la cual atracan, dando comienzo el exorcismo de la pequeña.

EL RITUAL.

La madre de Rosi, con toda seguridad de que el mal estaba dentro de su hija, le abre las piernas y le introduce las manos por la vagina. Poco a poco primero le introduce un dedo, luego dos, y así sucesivamente hasta que le introduce las dos manos enteras desgarrándola por completo. Tras unos minutos de insufrible dolor y una pequeña exploración de la madre, de repente le arranca los ovarios y le saca poco a poco los intestinos  mientras grita “sal cabrón”. La niña sufre un shock hipovolémico hasta que muere después del dolor.

A las nueve de la mañana del día siguiente Jesús y Ana González (marido y hermana de la curandera) consiguen tirar la puerta abajo y entran en la habitación. Tras ver la escena el hombre huye despavorido a llamar a las autoridades. Mientras en la habitación las “curanderas” se abalanzan sobre Ana para quitarle los ojos. Afirmaban que ella era la clave para poder revivir a la niña. Tras recibir una brutal paliza, Ana termina con una contusión retiniana en cada ojo. Las tres mujeres se dan cuenta entonces de lo que han hecho y huyen sin éxito tras ser detenidas.

Almansa - La tribuna

Recorte de prensa de La Tribuna de Albacete

SIN CONDENA.

Tras dos años, en febrero de 1992, la Audiencia Provincial de Albacete resuelve la sentencia: las tres mujeres quedan absueltas. Rosa y Mª Ángeles fueron ingresadas en un psiquiátrico. Se libraron de asesinato por la eximente de enajenación mental. Mercedes, sin embargo, fue totalmente absuelta por no poder probar su participación activa en los hechos. También tuvieron que pagar una multa de 45,000€ a Ana María González por las lesiones causadas. Actualmente, las tres acusadas están en libertad.

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